¿Qué es el Blue Monday?

El llamado Blue Monday lucha por ganarse un espacio entre las fechas señaladas del año. Pero, ¿está justificado? Tiene lugar el tercer lunes del mes de enero del año. Pero, ¿por qué blue? Se dice que es el día más triste. Pero, ¿lo es? Y si lo es, ¿cómo se sabe? Muchas dudas para una efeméride tan novedosa. Intentamos resolverlas en este artículo.

¿Por qué el Blue Monday es blue?

La propia expresión, blue monday, pretende dar pistas sobre su significado… O no (a menudo se ha traducido el título de ese precioso poema de Bukowski, Bluebird, como “Pájaro azul”). Para dejarlo claro, en este contexto, blue significa triste. Sí, con el mismo matiz que se emplea al hablar del estilo musical conocido como blues. No tiene nada que ver con los tonos marinos, sino con esa melancolía de la que están hechas las canciones de Robert Johnson o B. B. King

Por tanto, la traducción más ajustada para Blue Monday sería la de “lunes triste”. 

¿De dónde surge la idea del Blue Monday?

Primero empecemos con la leyenda. Según esta, el origen del Blue Monday no es nada casual. Obedece a un criterio supuestamente científico promovido por Cliff Arnall, profesor de Psicología en Cardiff (Gales, Reino Unido). Buscaba elementos que señalaran el día más deprimente del año. Y sus cálculos, basados en una serie de métricas particulares con distintas variables, le llevaron a elegir el tercer lunes del mes de enero como el lunes más bajonero, el día más duro del año.

¿Qué razones hacen del Blue Monday el más triste del año?

¿Razones para un Blue Monday? No hace falta ser doctor en ninguna universidad para aceptar que, después de las Navidades, el invierno pesa más que nunca. La cuesta de enero no perdona y nos enfrentamos a unos meses de apretarnos el cinturón tras los excesos de las fiestas. 

Si bien enero es el mes también de los propósitos, las colecciones por entregas y las nuevas membresías en gimnasios, es cierto que esos buenos deseos parecen desinflarse precisamente en el Blue Monday. Ese aliento de positividad se ha desfondado considerablemente y aún queda lejos la luz al final del túnel que es el invierno. Porque hay que tener en cuenta que los inviernos en Reino Unido, así como en países del centro y norte de Europa, cursan con especial crudeza. Mientras que en España nos quejamos por unas lluvias de más al terminar el otoño, en ciudades como Mánchester llevan semanas con temperaturas bajo cero y copiosas nevadas.

El Blue Monday y la (falta de) evidencia científica

Pero además de la propia intuición, Cliff Arnal pretendía hacer de este un evento lo más científico posible. Para lo cual, incluso formuló una ecuación. 

1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA. 

En la que: 

C es la meteorología 

D son las deudas económicas

d es el dinero ingresado en enero

T es el tiempo transcurrido desde el final de la Navidad

I es el tiempo transcurrido desde que se fracasó con un buen propósito (dejar de fumar, hacer más deporte, leer más) 

M son las motivaciones personales 

NA es la necesidad de acción para cambiar la vida.

La verdad detrás del Blue Monday

Como ya supondrás, esto es demasiada ciencia para un objetivo tan falto de sustancia como tratar de escoger “el día más triste del año”. De hecho, y aquí viene lo verdaderamente triste, lo que se nos ha contado como fruto de una investigación científica no es otra cosa que… una campaña de marketing. 

Sí, así empieza y termina todo: publicidad. La agencia de comunicación Porter Novelli ejecutó una campaña para la compañía de Viajes Sky Travel entre 2004 y 2005. Buscaron la excusa del día más triste del año, para poder proponer como remedio un viajecito. Para dar validez al estudio, buscaron la firma de un psicólogo verdadero. Sólo Cliff Arnal se prestó a ello, quizá en broma quizá en serio. 

Por cierto que no le han llovido pocos palos por hacerlo. Incluso psicólogos clínicos reputados han expresado que el Blue Monday es una falta de respeto para personas que han sufrido depresión. 

El Blue Monday en la cultura popular

Sea como sea, podemos considerar el Blue Monday tan solo como una costumbre simpática. Al calor de este día, han surgido distintas manifestaciones culturales para hacer menos pesado esta larga jornada. Como las canciones. No olvidemos que la expresión ya figuraba en un tema musical muchos años antes de que Cliff Arnall pusiera fecha al lunes más desolador del año. Ahí está ese ‘Blue Monday’ que New Order lanzó un 7 de marzo de 1983 (que era, precisamente, lunes, según indica el calendario perpetuo). 

Así, la música es un aliado para hacer frente al Blue Monday con playlists creadas para la ocasión que diversos usuarios confeccionan, pero también emisoras de radios comprometidas con ‘la causa’. Así, no puede faltar el éxito de New Order, que ya en los ochenta arrasaba allá donde se pinchaba, con sus cajas de ritmos características y sonidos electrónicos marca de la casa. 

También ‘Blue (Da Ba Dee)’, de Eiffel 65, ‘True Blue’, de Madonna, ‘Dream (when you are feeling blue), de Sinatra suenan a menudo en los últimos ‘blue Mondays’.

Dicho esto, cada cual vive el Blue Monday como quiera, ya que, pese a los intentos de su creador por dotarle de solvencia científica en sus inicios, el estado de ánimo depende de muchas más variables y hay quien ese día se sienta más motivado que, por ejemplo, un 1 de septiembre. El propio Cliff Arnall creó el hashtag #stopbluemonday con el que sugería distintas iniciativas para enfrentarse a ese día; la suya, pasarlo en las islas Canarias, rodeado de playas, calorcito y hermosos parajes (suponemos que en un viaje adquirido en Sky Travel, por supuesto). Por cierto que, ya puestos, podemos añadir que con un Préstamo Personal  de Oney para pagar el viaje, el Blue Monday sería todavía menos blue. 

En cualquier caso, también es un buen día para regodearse en la tristeza en su sentido más romántico, escuchar canciones melancólicas, pasear por bosques frondosos y, a ser posible, pedirse el día libre.

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